Una de las rutas más impactantes de las que se pueden hacer junto al río Cabriel y que permite ver una gran variedad de cultivos: pinares, viñedos, almendros, olivos y plantas aromáticas y paisajes: el amplio Valle de la Fonseca, los Cuchillos y, especialmente, las Hoces del Cabriel: una serie de meandros encañonados entre paredes calizas.

A lo largo de la ruta es posible acercarse al borde de los cortados de dos de esas hoces: la del Rabo de la Sartén y la de Vicente, y otras muchas se intuyen por las grandes marcas que forman en el paisaje, especialmente la del Purgatorio.

La ruta no se puede realizar junto al agua, no hay camino para ello, y la única forma de hacerlo por el fondo del valle es en barca y cuando el río lleva un determinado caudal que permite pasar por los puntos más delicados. Únicamente es posible acceder a un punto, el denominado «tollo del amor» en la Hoz de Vicente.

Recorriendo estos terrenos y viendo la impresionante naturaleza que en ellos habita se entiende que el Valle del Cabriel haya sido reconocido como Reserva de la Biosfera por la Unesco; nombramiento que nos debe hacer cuidarlo todavía más si cabe.